… reducir las desigualdades, avanzar en la igualdad de género y construir sociedades y territorios pacíficos y sostenibles, a través de educación pertinente y de calidad, con criterios de equidad, que posibiliten el pensamiento crítico, la empleabilidad y el compromiso con una sociedad global.
El eslabón perdido entre educación y desarrollo lo encontraremos mediante la promulgación de leyes que prioricen el financiamiento de la educación pública (básica, secundaria y terciaria); la creación de currículos abiertos y flexibles, donde docentes, estudiantes e instituciones se desenvuelvan en escenarios pedagógicos acordes con las necesidades del contexto y los ritmos y los tiempos de los alumnos. En esta perspectiva, los docentes dejan de ser transmisores de conocimiento para convertirse en generadores y motivadores de cambio. Los cambios sociales se inspiran en sueños colectivos. Las aulas y demás espacios de interacción educativa deben convertirse en terrenos de la esperanza.

A partir de una visión y construcción colectiva, que involucre los distintos actores sociales, se debe avanzar hacia un cambio de patrones y modelos sociales y productivos, que superen los actuales rezagos con base en la creación de alternativas y escenarios de transformación, que necesariamente implican la emergencia de procesos disruptivos que tengan la capacidad de superar los supuestos tradicionales y empujen procesos de planificación dinámica que permitan la anticipación y reacción estratégica frente a cambios súbitos y entornos volátiles.
Dirigirnos hacia otro destino implica voluntad de cambio de nuestros dirigentes, nuestros ciudadanos, nuestros educadores y nuestros empresarios. Implica integrar nuestros sueños y, claro, construir nuevas capacidades en el territorio, las personas, las instituciones, las empresas y las organizaciones sociales, además de crear espacios de cooperación e integración de esfuerzos. Así, los procesos de ordenamiento territorial deben incorporar procesos transparentes de participación ciudadana y colectiva, ordenar el territorio alrededor del agua, procurar la justicia y resiliencia ambiental, tomar como punto de partida los datos de un riguroso ejercicio de catastro multipropósito, asumir una visión regional integradora y solidaria, con respeto por la autonomía.

… en el marco de procesos de planificación integrados, enfocados a mejorar las condiciones de conexión y transporte entre los distintos territorios, optimizar el tráfico, la eficiencia y seguridad en los desplazamientos, la reducción de los tiempos de viaje, el desarrollo económico, la sostenibilidad ambiental y el buen vivir de los cundinamarqueses.
Es necesario, entonces, poner en marcha sistemas de movilidad que empleen tecnología de última generación e inteligencia artificial (IA), que permitan la mejora en los procesos de gestión de tráfico, a través de análisis de grandes volúmenes de datos para predecir patrones de riesgo y optimizar flujos de tráfico; instalación de semáforos inteligentes, cámaras de vigilancia, sensores de conteo y velocidad; administración del transporte público mediante el monitoreo de flotas, uso de GPS en las unidades, optimización de rutas y aplicaciones que permitan a los pasajeros tener información del servicio en tiempo real; pago de peajes a través de sistemas de telepeaje; y seguridad vial por medio de la detección electrónica de infracciones.

… procesos y formas de hacer las cosas. En tanto que el cambio alude a la acción o transición hacia una situación diferente. La innovación introduce novedades y mejoras. Un territorio cambia y se adapta a nuevas condiciones y circunstancias a través de los procesos de innovación. La innovación es el motor del cambio y el cambio crea condiciones favorables para la innovación.
Los territorios, inmersos en una era del cambio y en una sociedad del conocimiento, deben pensarse y repensarse constantemente, para lograr eficiencia en sus desempeños sociales y productivos, de tal manera, que logren sus objetivos de transformación, presten servicios de calidad (educación, salud), empleen la menor cantidad de recursos (dinero, tiempo y talento humano), resuelvan los desafíos sociales, económicos, culturales y ambientales, y con ello mejoren la calidad de vida y prosperidad de las personas, además de lograr una mayor perdurabilidad empresarial y organizacional.

… entre otros, mediante el cumplimiento de la ley, en aras de fortalecer la comunidad y la familia, a partir de la participación y la corresponsabilidad, priorizando las acciones dirigidas a que niños, niñas y adolescentes gocen de un desarrollo integral, con entorno seguros, afectuosos, dignos y felices.
Para ello debe haber una articulación interinstitucional eficiente entre las instituciones del estado y de la sociedad civil; procesos de participación social, en los que ciudadanos, familias y comunidades se vinculen activamente, con una cultura de ética, servicio y responsabilidad social; adopción de enfoques diferenciales que tomen en cuenta las singularidades de grupos vulnerables (mujeres, personas en condición de discapacidad, etnias). En últimas, se debe afianzar una cultura de la legalidad, en la que ciudadanos y gobernantes, respeten y acaten las leyes como pilar de la convivencia y guía de la conducta cotidiana.

Acerca de mí

Fabio Alberto Gil Bolívar

Nacido en Bogotá y radicado buena parte de su vida en Cajicá, es Comunicador Social-Periodista de la Universidad Externado de Colombia; y Magíster en Nuevas Tendencias de Redacción Periodística de la Universidad Autónoma de Barcelona. Tiene estudios doctorales en Ciencias de la Dirección de la Universidad del Rosario; y en Modelado en Política y Gestión Pública de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano.

Ha sido profesor-investigador en tópicos como Comunicación Internacional, Prospectiva Estratégica y Metodología de la Investigación en Universidades como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (Tec de Monterrey) de México; la Universidad de La Sabana, la Universidad del Rosario y la Universidad El Bosque. Profesor de posgrado en la Universidad de Sonora, Universidad y Veracruzana, de México; Universidad de Cuenca en Ecuador; Universidad de Las Américas de Panamá; Universidad EAN, Universidad de La Sabana, Universidad de La Salle y Universidad Central de Colombia.

Ha fungido como vicerrector de la Universidad Manuela Beltrán y el Politécnico Santafé de Bogotá. Consultor en prospectiva de la educación, la ciencia, la tecnología, la innovación y las industrias culturales del Convenio Andrés Bello; prospectiva de la educación superior de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia; prospectiva de la formación para el trabajo productivo del Instituto de Transferencia de Tecnologías Apropiadas para Sectores Marginales (ITACAB) del Perú. Editor de la revista “Bioadministración Pública” del Departamento Administrativo de la Función Pública. Periodista de Radio Macarena de Todelar y la Voz del Llano de Súper.

Autor y coautor de varios libros sobre prospectiva, estrategia, teoría organizacional e innovación. Tiene más 10 artículos científicos en campos como la prospectiva, gobierno corporativo, clusters, estrategia, innovación, industria audiovisual y el análisis del impacto del narcotráfico en la sociedad.

En el ámbito de la política, actualmente es miembro de la Dirección Ejecutiva del Partido Esperanza Democrática. Ha sido militante del Polo Democrático Alternativo y la Colombia Humana.

Cundinamarca, otro destino es posible

Los desafíos que enfrentan Colombia y Cundinamarca hacen necesario pensar en un futuro distinto, donde los dirigentes nacionales, departamentales y locales, las instituciones del Estado, la academia y la comunidad, deben definir de forma concertada “hojas de ruta”, con base en estrategias, acciones y políticas de corto, mediano y largo plazo que permitan construir colectivamente territorios más sostenibles, solidarios, innovadores y productivos. Para ello es necesario desarrollar nuevas capacidades con base en la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación. Nuestra propuesta se enmarca en un ideario progresista, que fortalece las tendencias reformistas y desde el Frente Amplio Unitario, un escenario de coalición que impulsa para Cundinamarca, otro destino posible.

La educación transforma realidades. Allí donde se fortalece, la pobreza disminuye, las desigualdades se reducen y la igualdad de género deja de ser un discurso para convertirse en acción. Educar también es formar pensamiento crítico, crear oportunidades de empleo y construir territorios más pacíficos, sostenibles y comprometidos con una sociedad global.

    Nuestros propósitos

    Es así como desde la Cámara de Representantes se deben proponer, impulsar y promulgar leyes que apunten a:

    De acuerdo con esta lógica, Cundinamarca puede cambiar su destino y explorar nuevos escenarios de futuro deseable, distantes de prácticas y situaciones, dominantes en los últimos años, como:

    Queremos un cambio de destino, en el que se reconozca a Cundinamarca como un territorio:

    Inclusivo, donde el bienestar colectivo se evidencie en un sistema de salud de calidad con un enfoque preventivo y de acceso equitativo; un sistema de educación de calidad, ofertada en consonancia con las demandas y oportunidades del departamento; y un sistema de cierre de brechas sociales, de género, étnicas y digitales.

    Sostenible ambientalmente, caracterizado por acciones y procesos de descarbonización (energías limpias), aseguramiento del acceso universal del agua, protección de ecosistemas hídricos, reducción de residuos a través del reciclaje y la producción sustentable.

    Próspero, con trabajos bien remunerados y derechos labores protegidos; importante inversión pública y privada en ciencia, tecnología, investigación + desarrollo e innovación; diversificación productiva acorde con las características, necesidades y oportunidades de cada una de las 15 provincias del departamento; infraestructura moderna en materia de movilidad, transporte público, conectividad digital y vivienda digna.

    En armonía social, con entornos pacíficos; eficiencia y acceso a la justicia; fortalecimiento de instituciones democráticas a través de la participación ciudadana activa; y planeación regional y urbana inteligente, con ciudades y zonas conurbadas amigables y caminables.

    Cundinamarca puede cambiar su destino y explorar nuevos escenarios de futuro deseable, distantes de prácticas y situaciones, dominantes en los últimos años

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